BMW Serie 3 E36: un ícono de los 90 | Entre Motores Skip to main content
BMW Serie 3 E36: un ícono de los 90

BMW Serie 3 E36: un ícono de los 90

Un repaso de uno de los autos de lujo más deseados de la década de 1990 y uno de los más representativos de la marca bávara, que inició una nueva era en cuanto a diseño y tecnología en la gama.

La Serie 3 para BMW es lo que a Volkswagen el Golf o a Toyota el Corolla, es decir, su modelo más representativo, el más vendido o como se acostumbra a decir ahora, su best seller.

BMW siempre fue sinónimo de deportividad, elegancia y calidad Premium. La constante búsqueda de mantener estos atributos es uno de los pilares de la marca y lo vemos reflejado en cada uno de sus productos. Pero hoy no vamos a presentar un nuevo modelo, vamos a volver unos años atrás para recordar al que fue uno de los clásicos de la marca, -personalmente, el más logrado, tanto en estética como a nivel general- que aún hoy continua vigente y con altos valores de reventa. Fue el objeto de deseo de muchos durante los 90 y todavía lo sigue siendo: La Serie 3 E36.

La evolución de la generación anterior, denominada E30, nació a principios de 1990 y durante su desarrollo se tuvieron en cuenta desde un principio los puntos a mejorar en aquel modelo: la habitabilidad, el consumo y el comportamiento dinámico sobre cualquier superficie, además del cuidado del medioambiente -Más del 80% del auto podía ser reciclado al llegar al final de su vida útil-.

Pero el E36 no significó sólo una mejora de la serie anterior, marcó una nueva era de diseño en BMW que se extendió a toda la gama. Se dejaron de lado las terminaciones cromadas y la trompa con los clásicos faros dobles separados para adoptar un estilo mucho más moderno pero sin perder la elegancia y la sobriedad. Por dentro también hubo notables mejoras tanto en equipamiento como en calidad de materiales. El tablero fue diseñado en torno al conductor, con todos los comandos bien ubicados y a mano. Además incorporó importantes medidas de seguridad como el doble airbag y el ABS. (Al principio sólo lo equipaban las versiones full y se ofrecían como opcionales de entrada de gama, pero después estos elementos se extendieron a toda la Serie 3).

 Heredó los motores del E30, pero con importantes actualizaciones y la incorporación del catalizador. Disponía de numerosas opciones nafteras y sólo dos diésel, con potencias que oscilaban entre los 100CV del 316i de entrada de gama, hasta los 192CV del 325i. Las versiones poseían manuales poseían una caja de 5 marchas, mientras que las automáticas utilizaban una de 4 velocidades (para las versiones básicas con motor de cuatro cilindros) o de 5, reservada exclusivamente para las que equipaban el impulsor de seis cilindros en línea.

La Coupé, el Cabriolet y el M3:

  Si de por sí el sedán ya era muy atractivo, las versiones deportivas del E36 lo eran aún más. La Coupé mantenía las líneas básicas del cuatro puertas, pero tenían muy pocos elementos en común, además la altura del techo y la inclinación de los parantes era más baja. Se comercializaba en dos versiones, una con motor 1.8 de doble árbol de levas y 140 CV y otra con el seis cilindros del 325i pero con el sistema VANOS de distribución variable. En 1993 se presentó el descapotable, con un techo de lona que podía desplegarse con el auto en movimiento. Junto con la Coupé se presentó el más extremo de la gama, el M3 con un motor de 3 litros y 286CV, con un tratamiento estético y aerodinámico especial a cargo de la división M de BMW.

Otro derivado del E36 fue el Compact, el modelo más chico y accesible de la gama, que conservaba un estilo que lo asemejaba a la coupé pero con la cola trunca, ya que disponía de portón trasero. El diseño interior sí variaba respecto a sus hermanos mayores. Compartía algunas de las motorizaciones del sedán y hasta hubo versiones con paquetes sport M.

Elegancia y deportividad iban de la mano en el E36, con el paso de los años fue recibiendo actualizaciones para no perder terreno frente a sus rivales pero nunca perdió su esencia, hasta que en 1998 fue lanzado su sucesor, el E46. Más de dos millones de unidades fueron fabricadas a lo largo de su vida comercial y sin dudas marcó un punto de inflexión en la historia de la marca alemana.